Procesos que trabajan sin vos
Aprender a automatizar no es cuestión de talento técnico. Es cuestión de tener a alguien que te muestre exactamente qué conectar, en qué orden, y por qué. Desde 2014 trabajamos con equipos que querían recuperar tiempo sin perder control sobre lo que hacen.
Lo que implica participar
Cada modalidad tiene una estructura de tiempo y dedicación diferente. Conocerlas antes de decidir evita frustraciones a mitad del camino.
Modalidades disponibles
Los precios incluyen acceso a materiales, grabaciones y soporte entre sesiones. Sin costos adicionales ocultos.
Consultar disponibilidadQuedan 4 lugares en el grupo que comienza el próximo mes. Las sesiones individuales no tienen límite de cupo.
Promedio de 4,7 sobre 5 en claridad de contenido, utilidad práctica y acompañamiento del instructor.
Tiempo estimado para quien dedica entre 6 y 8 horas semanales. El ritmo se ajusta sin penalización.
Desde conectores sin código como Make y Zapier hasta integraciones con APIs propias. El programa no se limita a una sola plataforma porque los negocios reales tampoco lo hacen.
El acceso remoto permite trabajar con contextos muy distintos. Los casos prácticos reflejan esa diversidad.
Sobre 136 valoraciones verificadas de participantes que completaron al menos una modalidad.
La distancia entre saber que existe y saber cómo aplicarlo
Casi todos los negocios que llegan aquí ya escucharon hablar de automatización. El problema no es el conocimiento en abstracto, es la brecha entre entender el concepto y saber exactamente qué automatizar primero en su propio contexto, con sus propias herramientas y su propio equipo.
Después del programa, qué queda
Terminar un curso y volver a los mismos hábitos es más común de lo que parece. Por eso el programa está diseñado para que lo aprendido sea transferible al trabajo cotidiano desde la primera semana, no solo al final. El objetivo no es que sepas usar una herramienta, sino que puedas diseñar flujos nuevos por tu cuenta cuando el negocio cambie.
"Lo que más me sorprendió fue que a las dos semanas ya tenía funcionando algo real en mi negocio. No fue teoría primero y práctica después, fue todo junto desde el principio."
Cómo funciona en la práctica
El programa no sigue un guión fijo. Parte de un diagnóstico inicial y se adapta según lo que cada participante necesita resolver primero. Los instructores no dictan, acompañan.
Diagnóstico del punto de partida
Antes de la primera sesión, cada participante completa un mapa de sus procesos actuales. Eso permite al instructor saber qué herramientas ya usa, qué tareas consume más tiempo y dónde tiene sentido empezar.
Sesiones con casos propios
Cada sesión trabaja sobre situaciones reales traídas por los participantes. No hay ejercicios inventados. Si alguien tiene un formulario de pedidos que se procesa a mano, eso es lo que se automatiza en clase.
Revisión entre sesiones
Lo que se construye en clase se implementa en el negocio real durante la semana. En la siguiente sesión se revisan los resultados, los errores que aparecieron y cómo resolverlos sin depender del instructor.
Transferencia de criterio, no de recetas
El programa termina cuando el participante puede evaluar por sí mismo si algo vale la pena automatizar y cómo hacerlo. Eso no se mide con un examen final, se mide con lo que ya funciona en su negocio.
Cada camino es distinto. El programa se ajusta, no el participante.
Herramientas reales, casos reales, resultados verificables.